martes, 17 de noviembre de 2009

Cayó en mi trampa,
en la perversidad de una falsa sonrisa
y de los sentimientos de un pseudo corazón latiente.
Cayó en la calidez de un beso,
y se protegió en un abrazo lleno de remordimientos.
Creímos en la vida,
y nos reímos del triste funeral de los recuerdos.
Quisimos concebir el futuro,
pero un querido fantasma abortó todo.
Es necesario huir,
pero me quedaré aquí
brindando por la última espera
cantándole a la esencia recuperada
y rindiéndole honores al corazón de piedra.