Pasaban las horas, y los 4 vasos ya se habían duplicado. El baile se hacía más intenso, la razón se nublaba cada vez más, y el caminar se hacía difícil. No satisfecho recurrió al ron y ahí ocurrió el clímax. Tomó su teléfono y llamó, bebió y siguió en su fiesta.
4 am, acabada la fiesta, vuelve a llamar para reirse etc etc. Un vaso extraviado... y un mesaje de texto que decía: "desearía que estuvieses aquí". Cerraron la noche, no antes pasar por la plaza del barrio y seguir bebiendo un poco más. Nadie lo esperaba, nadie lo soñaba y nadie lo buscaría; estaba solo, por tanto, seguió su noche sin control. Mañana era otro día y había que volver a la realidad.
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