Carlitos el oso, pasa sentado todo el día mirando a su mamá mientras ella mira hacia la ventana y ve a alguien dar vueltas afuera de la casa pero no entra. Camina de ida y vuelta, pero no se detiene, ni siquera mira la casa donde está la gente que lo quiere. La niña siente ganas de llorar, pero su orgullo se lo impide. Y él (como hombre fuerte que es) ni ha pensado en llorar por su familia.
Un día Carlitos le dijo a su mamá "quiero que papá venga por nosotros", a lo que la mamá, impávida, le responde "tu papá es así... extraño. A veces le da por irse y después volver". Un silencio se apodera de la casa, mientras el calor asfixiaba cualquier pensamiento.
¿Qué hace mi papá cuando no está acá?, le preguntó Carlitos a su mamá y ella, a punto de llorar, le dice: "pelea, pelea con demonios". Carlitos exclamó: ¡mi papá es un héroe!... "No hijo, no es un héroe", respondió la mamá y mirándolo a los ojos le dijo "tu papá pelea contra sus propios demonios, y cuando logra vencerlos vuelve a casa, y cuando no.. desaparece y sale a pelear contra ellos".
Se abrazaron, y siguieron espeando a papá, a ese hombre que ella veía como su príncipe azul.. y que en el fondo de su corazón, lo sigue viendo así.
Papá sigue luchando, y pronto volverá por ella, la pequeña mujer que lo sacó del abismo más grande. Esa que no le dió su vida, pero sí le dió un nuevo mundo y las herramientas para que creciera en él.
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