miércoles, 6 de enero de 2010

nuevo año

debía ser una celebración más, donde los abrazos se mezclan con el alcohol y el tabaco. Te ví, te busqué entre la multitud para abrazarte y decirte "feliz año nuevo, te quiero!". no sentía remordimiento por hacerlo, menos cargo de conciencia. Pasó la noche entre luces y reggaetón saliste a mi búsqueda, me encontraste, me tomaste la mano y me llevaste a la "pista" hasta que desaparecimos y terminamos viendo el amanecer... donde un beso explotó sin miedos ni remordimientos. Consecuencia de tu regalo de navidad, consecuencia de aquella lágrima de nochebuena que viste y que el niño Jesús bendecido en mi mano también fué testigo.

Ese fué el inicio de la historia sin fin, la historia que a pesar de risas, peleas, celos y "deja-vu´s" no termina

1 comentario:

Anónimo dijo...

"Y con gran sorpresa leo que para ti también fue un deja vú"