Quizás aquella vez sufrieron de complejo fantasmal, porque el mundo no era capaz de verlos.
Aquellos tontos locos hambrientos de abrazos, deseosos de probar lo que el mundo oculta, curioso de llegar a un nivel casi desconocido. Eran fantasmas, y decidieron tomarlo en serio, se burlaron del mundo. Ignoraron rendirle honores al pabellón nacional, y viajaron por calles sin fin mientras esperaban desesperados una terrenal, pero nada.. como si el mundo les dijese “desaparezcan, púdranse en sus deseos ocultos”, y lo hicieron.
No hay luces ni reglas, sólo miradas y besos eran la música de fondo. Los olvidó el mundo, dejaron de ser dos fantasmas para convertirse en mil demonios, se rieron del amanecer, del “que dirán” y del mundo. Ese mismo mundo que los ignoró y que ahora los mira atentamente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario