Y todo había partido así:
Era una tarde de abril, creo.
Partió como una conversación en un parque, sobre un
columpio, el sitio ideal.
Partió así, como parte todo… como un sueño.
Pasó el tiempo, y el sueño se siguió alimentando,
fué creciendo a cosa de mis horas de trabajo, mis horas de
estudio, mis horas de sueño,
Y lo que me iba quedando de vida.
Pasaron los meses, años, vidas, y nunca se concretó. De ahí
vino la desilución,
la soledad,
la miseria,
las lágrimas,
las noches de borrachera y otras cosas más.
Todo había quedado en sólo un recuerdo, en un sueño de tarde
de abril.
No hay comentarios:
Publicar un comentario