martes, 20 de diciembre de 2016

Cantos de madrugada.

Hace bastante tiempo que no me desvelaba, pero estaba así. 2:15 de la madrugada y estaba en el lugar de siempre: mi pieza. De pronto, noto que más allá del silencio se siente el canto de los pájaros, y mi mente empezó a trabajar nuevamente. Se fué varios años atrás y recordó que hace años disfrutaba ese canto. Esas noches frente a un computador, en la misma habitación, hablando, soñando, construyendo una historia de amor. El recuerdo era claro: noche de dciembre, noche de primavera, la misma habitación, poca luz, algo de música y el tecleo incesante frente al computador, escribiendo textos, pensando en el amor, y viviendo el amor especial de ese momento. Tratando de doblarle la mano al destino (como siempre). Intentando ser mi mejor versión, luchando contra el miedo de arruinarlo todo.

En un instante, los pájaros callaron. Era hora de dormir, o al menos intentar dormir.

miércoles, 6 de julio de 2016

La compañera.

Decía tener 30, pero su amiga me dijo que tenía 35. Hacía eso para no verse tan mayor con los hombres. Para no parecer tan "vieja".

Tenía un encanto especial, un atractivo que te hacía caer. Una vez que descubrías ese encanto estabas perdido, era dificil quitarla de tu mente.

Me tuvo días y varias noches pensando en ella, en especial una noche: la noche donde nos dejamos de rodeos y confesamos mutuamente nuestras verdades. Yo sabía que era madre, tenía dos pequeñas niñas y vivía con su mamá. Hasta ahí siempre llegaba su relato, pero yo sabía más. Se había casado hace años con el padre de sus hijas, luego se separaron. Nunca me quedó claro si ella era la de la mala suerte con los hombres, o derechamente los hombres tenían mala suerte al fijarse en ella, porque los dos últimos (incluido su marido) la dejaron por otras mujeres. Y el "bonus track", después de una noche de pasión, no volvió a llamarla.

domingo, 3 de julio de 2016

Sueño de una tarde de abril.



Y todo había partido así:

Era una tarde de abril, creo.
Partió como una conversación en un parque, sobre un columpio, el sitio ideal.

Partió así, como parte todo… como un sueño.
Pasó el tiempo, y el sueño se siguió alimentando,
fué creciendo a cosa de mis horas de trabajo, mis horas de estudio, mis horas de sueño,
Y lo que me iba quedando de vida.

Pasaron los meses, años, vidas, y nunca se concretó. De ahí vino la desilución,
la soledad,
la miseria,
las lágrimas,
las noches de borrachera y otras cosas más.

Todo había quedado en sólo un recuerdo, en un sueño de tarde de abril.