jueves 28 de abril de 2011

mi otro yo.

Quizás seamos muy distintos por donde se nos mire, pero cuando estamos frente a frente siento esa conexión única, en donde el reflejo de sus ojos, la ternura e inocencia que transmite, conmueve hasta mi alma casi congelada. Me cuenta de su vida mientras yo la escucho, me rio de su risa y la cuido cuando se siente sola.

Es única, porque en las noches de frío se despierta para ver si estoy abrigado o si ya me destapé de nuevo, algo que sólo ha hecho mi mami cuando yo era niño... demonios.. como me encantaría volver a ser niño y volver a tener esa inocencia, que fui perdiendo con los años, Pero ella la tiene y por más que la miro pienso "ella tiene esa inocencia que perdí", y eso la hacer ser mi otro yo, ese que se perdió en el camino entre la niñez y la adolescencia, y que ahora justo cuando voy caminando hacia la adultez aún extraño, pero Dios revolvió nuestros destinos y la puso aquí frente a mí con sus ojos de cielo, con su inocencia que admiro y quisiera recuperar y con su amor incondicional, ese que hizo que mi danza con la muerte se terminara, y me devolviera las ganas de seguir viviendo y luchando... hasta el final.. hasta que la muerte nos separe.

martes 19 de octubre de 2010

Regalo de la vida.

La vida, el destino, el karma o llámalo como quieras puede darte lecciones que pueden ser muy dolorosas, puedes cometer errores, tomar decisiones equivocadas o que simplemente dañes a más gente sin darte cuenta, pero lo importante es aprender la lección y en el futuro no volver a cometer esos errores… podemos sufrir, pero al menos, suframos bien, porque después de tanto dolor, el destino te puede dar un regalo… ¡cielos... tengo un regalo! Tú eres mi regalo, ese regalo que no había que salir a buscarlo, sino que sólo había que mirar hacia un lado y ver que ahí estaba (y siempre estuvo ahí)... ahí estabas tú: ese alguien dispuesto a regalarme una sonrisa en los días tristes, que me puede regalar horas y horas de compañía, y que puedes destruir esa coraza impenetrable que oculta al corazón triste con un simple beso. Tú, que sin ser una heroína de historietas, puedes darme un abrazo y hacerme sentir que “conmigo no te pasará nada”.

Las penas del pasado se olvidan y se convierten en pequeños momentos de felicidad del presente… nuestro presente, momentos de plenitud donde el “verdadero yo” aparece sin miedos y está dispuesto a darte lo mejor de él a cambio de una risa tuya.

Encontré el momento preciso para abrir los ojos y sepultar el pasado. Pero aún no sé en qué momento encontré algo en tus ojos que me hizo sentir que podrías ser el mundo para mí y solo para mí.

jueves 14 de octubre de 2010

Un día más y sigo buscando, y evito el caos... pero cuando está por aparecer, aparece mi compañera, mi ojos de cielo para calmar todo y poner una sonrisa. Es bueno saber que no estás tan solo en este mundo y que alguien piensa en tí, mientras yo hago lo mismo, pero es triste saber y tener la convicción de que al final moriré solo.