Quizás sus zapatillas blancas (muy blancas) fué mera coincidencia, porque hace exactamente 9 meses, un 26 de abril, fué a aquel lugar con esas zapatillas. Había una exposición, sobre figuras católicas (santos, etc). Se quemó la lengua con un café de la cafetería de la entrada, ahora se quemó con el sol de la tarde.
Aquella vez caminaba nervioso, porque sabía que una declaración le llegaría a sus oídos. tomó muchas fotos, conversó sobre muchas cosas, mientras esos ojos cafés oscuros lo miraban atentamente. En un momento, se sentaron en el penúltimo banco (ese que tanto miraba en su retorno, como si quisiese rendirle honores), se rieron, un abrazo, un juego tímido y un beso empezó a sellar su pasado.
Ahora todo era distinto, un presente casi incierto.. pero mejor, y más fuerte que aquella vez, y una confusión que le carcome hasta las entrañas. Dió varias vueltas, mientras en su mente sonaba aquella canción de "Amaia Montero" (quiero ser), y como dice la canción "se convirtió en su dolor".
En 9 meses todo cambió, tanto... que hasta le cuesta llorar, y pelearía hasta el último intento, pero le ruega al cielo una señal... sólo una...
Y no llega.
1 comentario:
la señal puede estar frente a ti, pero como te esmeras en esperarla y buscarla no la ves... Deja de buscar la señal y aparecerá sola...
Recuerda, no te quedes en el pasado :) jejeje
Lo pasé bien igual ayer, a pesar de que estabas como en otra y me mojaste mi ojito (que amanecio rojo por tu culpaaaa)
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