jueves, 14 de octubre de 2010

Sólo recuerdo algunas noches de frío pero especiales, ideales para la sanación que necesitaba, para curar esa herida... especial.
Pocas risas, desiluciones y un dolor interno que era opacado con un beso y un "te amo". Así pasaron los meses, no habían lágrimas pero sí eternos días de ausencia, de espera. "Dónde estás cuando te necesito"... esa era la frase recurrente mientras en cielo se hacía más oscuro.

Amor imperfecto para la sanación imperfecta...

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