sábado, 30 de enero de 2010

Samantha

Hola, mi nombre es Samantha, tengo 27 años, tengo 4 hijos y Trabajo en un café con piernas. Soy nueva por estos lados. Antes había trabajado en un cabaret del centro y también hacía despedidas de solteros. Me iba bien, porque mi show es bonito. eres muy alto ¿eres carabinero o algo así?.

Trabajé de promotora, pero tu entiendes que con 4 hijos debo ganar más plata, y como promotora no se gana nada. El papá de mis hijos está preso... traficaba, así que yo me hago cargo de mis hijos, cuesta mucho!. Mi mamá me ayuda a cuidarlos cuando trabajo.

Llegué hasta octavo básico, porque mi papá se fué de la casa, y tuve que ayudar a mi mamá, y ahí empecé a trabajar. Hoy no ha estado muy bueno, anda poca gente ojalá que para el fin de semana se ponga mas movido, porque a veces llega gente con harta plata y dejan buena propina.

Te seguiría contando de mi vida, si me invitas a tomar algo contigo. ¿Me invitas?

traidores

Siempre era solitario, le gustaba escribir, y leer los poemas indecentes de Bukowski. Tenía pocos amigos pero los justos. Un día su ex novia le dijo ¿por qué no te haces un facebook?, y la cosa empezó a cambiar. Al tiempo rompieron el noviazgo y comenzó una nueva vida, tan distinta que sus "amigos" de facebook se duplicaron. ¿Pero y?, al tiempo se dió cuenta que varios de esos eran peor que la caca de perro al sol del verano. Esos, que un día lo apreciaban de mil formas, pero por detrás les daba lo mismo lo que a él le pasara.

No había nadie en su peor momento, y en el mejor aparecieron todos, como querubines caídos del cielo. Y ahora, en el punto medio, entre el querer correr lejos, más lejos que lo que corrió Forrest Gump, o quedarse ahí sentado en un rincón viendo la vida desde un costado, sin querer ser protagonista... ¿dónde están?

miércoles, 27 de enero de 2010

26!

Quizás sus zapatillas blancas (muy blancas) fué mera coincidencia, porque hace exactamente 9 meses, un 26 de abril, fué a aquel lugar con esas zapatillas. Había una exposición, sobre figuras católicas (santos, etc). Se quemó la lengua con un café de la cafetería de la entrada, ahora se quemó con el sol de la tarde.

Aquella vez caminaba nervioso, porque sabía que una declaración le llegaría a sus oídos. tomó muchas fotos, conversó sobre muchas cosas, mientras esos ojos cafés oscuros lo miraban atentamente. En un momento, se sentaron en el penúltimo banco (ese que tanto miraba en su retorno, como si quisiese rendirle honores), se rieron, un abrazo, un juego tímido y un beso empezó a sellar su pasado.

Ahora todo era distinto, un presente casi incierto.. pero mejor, y más fuerte que aquella vez, y una confusión que le carcome hasta las entrañas. Dió varias vueltas, mientras en su mente sonaba aquella canción de "Amaia Montero" (quiero ser), y como dice la canción "se convirtió en su dolor".

En 9 meses todo cambió, tanto... que hasta le cuesta llorar, y pelearía hasta el último intento, pero le ruega al cielo una señal... sólo una...

Y no llega.